Canción
Señoras y señores, venimos a contar, aquello que la historia no quiere recordar.
Pasó en el norte grande, fue Iquique la ciudad, 1907 marcó fatalidad,
allá al pampino pobre mataron por matar, allá al pampino pobre, mataron por matar.
Seremos los hablantes diremos la verdad, verdad que es muerte amarga de obreros del salar.
Recuerden nuestra historia de duelo sin perdón, por más que el tiempo pase no hay nunca que olvidar.
Ahora les pedimos que pongan atención, ahora les pedimos que pongan atención.
Tema instrumental
(Recitado)
Si contemplan la pampa y sus rincones, verán las sequedades del silencio, el suelo sin milagro y oficinas vacÃas como el último desierto; y si observan la pampa y la imaginan en tiempos de la industria del salitre, verán a la mujer y al fogón mustio, al obrero sin cara, al niño triste.
También verán la choza mortecina, la vela que alumbraba su carencia, algunas calaminas por paredes y por techo los sacos y la tierra.
También verán castigos humillantes, un cepo en que fijaban al obrero por dÃas y por dÃas contra el sol, no importa si al final se iba muriendo.
La culpa del obrero muchas veces, era el dolor altivo que mostraba, rebelión impotente ¡una insolencia! la ley del patrón rico, es ley sagrada.
También verán el pago que les daban: dinero no veÃan, sólo fichas, una por cada dÃa trabajado y aquella era cambiada por comida. ¡¡Cuidado con comprar en otras partes!! de ninguna manera se podÃa, aunque las cosas fuesen más baratas, lo habÃa prohibido la oficina.
El poder comprador de aquella ficha habÃa ido bajando con el tiempo, pero el mismo jornal seguÃan pagando, ¡ni por nada del mundo un aumento!
Si contemplan la pampa y sus rincones verán las sequedades del silencio, y si observan la pampa como fuera, sentirán destrozados los lamentos.
Canción
El sol en desierto grande y la sal que nos quemaba,
el frÃo en las soledades, camanchaca y noche larga.
El hambre de piedra seca y quejidos que escuchaban,
la vida de muerte lenta y la lágrima soldada.
Las casas desposeÃdas y el obrero que esperaba al sueño,
que era el olvido, sólo espina postergaba,
el viento en la pampa inmensa nunca más se terminara,
dureza de sequedades para siempre se “quiedaranâ€.
Salitre lluvia bendita se volvÃa la palpada, la pampa,
pan de los dÃas cementerio y tierra amarga,
seguÃa pasando el tiempo y seguÃa historia mala,
dureza de “sequiedades†para siempre se “quiedaraâ€.
El sol en desierto grande y la sal que nos quemaba,
el frÃo en las soledades, camanchaca y noche larga,
el hambre de piedra seca y quejidos que escuchaban,
la vida de muerte lenta y la lágrima soldada.
Interludio instrumental
(Recitado)
Se habÃa acumulado mucho daño, mucha pobreza, muchas injusticias, ya no podÃan más y las palabras tuvieron que pedir lo que pedÃan.
A fines de 1907, se gestaba la huelga en San Lorenzo y al mismo tiempo todos escuchaban un grito que volaba en el desierto.
De una u otra oficina como ráfagas, se oÃan las protestas del obrero, de una a otra oficina los señores el rostro indiferente o el desprecio: ¿qué les puede importar la rebeldÃa de los desposeÃdos de los parias? ¡¡ya pronto volverán arrepentidos!! el hambre los traerá cabeza gacha.
¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha? (hermano con hermano preguntaban) es justo lo pedido y es tan poco, ¿tendremos que perder las esperanzas?
Asà con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades, en un sólo lugar comprenderÃan habÃa que bajar al puerto grande.
Canción
Vamos mujer, partamos a la ciudad, todo será distinto, no hay que dudar, no hay que dudar, confÃa, ya vas a ver, porque en Iquique todos van a entender.
Toma mujer mi manta te abrigará, ponte al niñito en brazos, no llorará.
No llorará, confÃa, va a sonreÃr, le cantarás un canto se va a dormir.
¿Qué es lo que pasa? dime, no calles más.
Largo camino tienes que recorrer, atravesando cerros, vamos mujer,
vamos mujer, confÃa, que hay que llegar, en la ciudad podremos ver todo el mar.
Dicen que Iquique es grande como un salar, que hay muchas casas lindas, te gustarán.
Te gustarán, confÃa como que hay dios, allá en el puerto todo va a ser mejor.
¿Qué es lo que pasa? dime, no calles más.
Vamos mujer partamos a la ciudad, todo será distinto, no hay que dudar,
no hay que dudar, ya vas a ver, porque en Iquique todos van a entender.
Interludio instrumental
(Recitado)
Del 15 al 21 (mes de diciembre) se hizo el largo viaje por las pendientes. 26.000 bajaron, o tal vez más, con silencios gastados en el salar. Iban bajando ansiosos iban llegando los miles de la pampa, los postergados. No mendigaban nada. Sólo querÃan respuesta a lo pedido, respuesta limpia.
Algunos en Iquique los comprendieron y se unieron a ellos: eran los gremios y solidarizaron los carpinteros los de la maestranza, los carreteros, los pintores y sastres los jornaleros, lancheros y albañiles, los panaderos, gasfiteros y abastos, los cargadores. Gremios de apoyo justo de gente pobre.
Los señores de Iquique tenÃan miedo, era mucho pedir ver tanto obrero, el pampino no era hombre cabal, podÃa ser ladrón, o asesinar.
Mientras tanto las casas eran cerradas, miraban solamente tras las ventanas. El comercio cerró también sus puertas habÃa que cuidarse de tanta bestia, mejor que los juntaran en algún sitio si andaban por las calles era un peligro.
Canción
Se han unido con nosotros compañeros de esperanza y los otros,
los más ricos, no nos quieren dar la cara.
Hasta Iquique nos hemos venido, pero Iquique nos ve como extraños,
nos comprenden algunos amigos y los otros nos quitan la mano.
Se han unido con nosotros compañeros de esperanza y los otros, los más ricos,
no nos quieren dar la cara, no nos quieren dar la cara, y los otros,
los más ricos, no nos quieren dar la cara.
(Recitado)
El sitio al que los llevaban era una escuela vacÃa y la escuela se llamaba Santa MarÃa .
Dejaron a los obreros, los dejaron con sonrisa “que esperaran†les dijeron, sólo unos dÃas.
Los hombres se confiaron, no les faltaba paciencia, ya que habÃan esperado la vida entera.
7 dÃas esperaron, pero, ¡qué infierno se vuelven! cuando el pan se esta jugando con la muerte:
“obrero siempre es peligro, precaverse es necesarioâ€, asÃ, el estado de sitio fue declarado.
El aire trajo un anuncio, se oÃa tambor ausente, era el dÃa 21 de diciembre.
Canción
Soy obré, soy obrero pampino y soy, tan revié, tan reviejo como el que más
y comien, y comienza a cantar mi voz, con temó, con temores de algo fatal.
Lo que sien, lo que siento en esta ocasión, lo tendré, lo tendré que comunicar,
algo tris, algo triste va a suceder, algo horrÃ, algo horrible nos pasará.
El desié, el desierto me ha sido infiel, sólo tié, sólo tierra cascada y sal,
tierra amá, tierra amarga de mi dolor, roca tris, roca triste de sequedad
Ya no sien, ya no siento más que mudez, y agonÃ, y agonÃa de soledad,
sólo ruÃ, solo ruinas de ingratitud, y recué, y recuerdos que hacen llorar.
En la vÃ, en la vida no hay que temer, lo he aprendÃ, lo he aprendido ya con la edad,
pero aden, pero adentro siento un clamor, y que aho, y que ahora me hace temblar,
es la mué, es la muerte que surgirá, galopan, galopando en la oscuridad,
por el mar, por el mar aparecerá, ya soy vié, ya soy viejo y sé que vendrá.
Interludio instrumental
Recitado
Nadie diga palabra, que llegará un noble militar, ¡un general!
Él sabrá como hablarles, con el cuidado que trata el caballero a sus lacayos.
¡El general ya llega! con mucho boato, y muy bien precavido, con sus soldados
Las ametralladoras están dispuestas y estratégicamente rodean la escuela.
Desde un balcón les habla con dignidad, esto es lo que les dice el general:
“Que no sirve de nada tanta comedia, que dejen de inventar tanta miseria, que no entienden deberes: son ignorantes, que perturban el orden, que son maleantes, que están contra el paÃs, que son traidores, que roban a la patria, que son ladrones, que han violado a mujeres, que son indignos, que han matado a soldados, son asesinos. Que es mejor que se vayan sin protestar, que aunque pidan y pidan nada obtendrán. Vayan saliendo entonces de ese lugar, que si no acatan ordenes lo sentiránâ€
Desde la escuela el rucio, obrero ardiente, responde sin vacilar con voz valiente:
“Usted señor general no nos entiende, seguiremos esperando asà nos cueste, ya no somos animales, ya no rebaños, levantaremos la mano, el puño en alto. Vamos a dar nuevas fuerzas con nuestro ejemplo y el futuro lo sabrá, se lo prometo. Y si quiere amenazar, aquà estoy yo, dispárele a este obrero al corazónâ€
El general, que no escucha, no ha vacilado, con rabia y gesto altanero le ha disparado y el primer disparo es orden para matanza y asà comienza el infierno con las descargas.
Canción
Murieron 3.600 uno tras otro, 3.600 mataron uno tras otro.
La escuela Santa MarÃa vio sangre obrera, la sangre que conocÃa solo miseria.
SerÃan 3.600 ensordecidos y fueron 3.600 enmudecidos.
La escuela Santa MarÃa fue el exterminio de vida que se morÃa, sólo alaridos.
3.600 miradas que se apagaron 3.600 obreros ¡asesinados!
Interludio instrumental
Un niño juega en la escuela Santa MarÃa, si juega a buscar tesoros ¿que encontrarÃa?
A los hombres de la pampa que quisieron protestar, los mataron como a perros,
¿por qué habÃa que matar?
No hay que ser pobre amigo, es peligroso ser pobre amigo, es peligroso,
no hay ni que hablar amigo, es peligroso, no hay ni que hablar amigo, es peligroso.
Las mujeres de la pampa se pusieron a llorar y también las matarÃan,
¿por qué habÃa que matar?
No hay que ser pobre amiga, es peligroso ser pobre amiga, es peligroso, no hay que llorar amiga es peligroso no hay que llorar amiga, es peligroso.
Y a los niños de la pampa, que jugaban nada más, también a ellos los mataron,
¿por qué habÃa que matar?
No hay que ser pobre hijito, es peligroso ser pobre hijito, no hay que nacer hijito, no hay que nacer hijito, es peligroso.
¿Donde están los asesinos que mataron por matar? Lo juramos por la tierra, los tendremos que encontrar, lo juramos por la vida, los tendremos que encontrar, lo juramos por la muerte los tendremos que encontrar.
Lo juramos compañeros ¡ese dÃa llegará!
Interludio instrumental
(Canción)
Señoras y señores, aquà termina, la historia de la escuela Santa MarÃa
y ahora con respeto les pedirÃa, que escuchen la canción de despedida.
Ustedes que ya escucharon la historia que se contó,
no sigan allà sentados pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo, el canto no bastará,
no basta sólo el lamento, miremos la realidad.
Quizás mañana o pasado, o bien en un tiempo más,
la historia que han escuchado, de nuevo sucederá,
es Chile un paÃs tan largo, mil cosas pueden pasar,
si es que no nos preparamos, resueltos para luchar,
tenemos razones puras, tenemos porque pelear,
tenemos las manos duras, tenemos porque ganar.
Unámonos como hermanos, que nadie nos vencerá,
si quieren esclavizarnos, jamás lo podrán lograr,
la tierra será de todos, también será nuestro el mar,
justicia habrá para todos y habrá también libertad,
luchemos por los derechos, que todos deben tener,
luchemos por lo que es nuestro, que nadie nos va a vencer.
No hay que ser pobre amigo, es peligroso ser pobre amigo,
es peligroso, no hay ni que hablar amigo,
es peligroso ser pobre amigo, no hay ni que hablar amigo.
Unámonos como hermanos que nadie nos vencerá,
si quieren esclavizarnos jamás lo podrán lograr,
la tierra será de todos, también será nuestro el mar,
justicia habrá para todos y habrá también libertad,
luchemos por los derechos, que todos deben tener,
luchemos por lo que es nuestro luchemos, que nadie nos va a vencer.
Unámonos como hermanos, que nadie nos vencerá,
si quieren esclavizarnos jamás lo podrán lograr,
la tierra será de todos, también será nuestro el mar,
justicia habrá para todos y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos que todos deben tener,
luchemos por que lo que es nuestro que nadie nos va a vencer.
Unámonos como hermanos que nadie nos vencerá,
si quieren esclavizarnos jamás lo podrán lograr,
si quieren esclavizarnos jamás lo podrán lograr,
si quieren esclavizarnos jamás lo podrán lograr.
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